Cuando termino una lámina le doy la vuelta. Siempre. Al otro lado queda la misma escena pero deshecha: manchas donde había un sofá, un cerco de color donde estaba la lámpara, nada definido. Una versión abstracta de lo que acabo de hacer. Me quedo mirándola un rato.
El comentario que se repetía
«Muy bonito, pero las páginas son demasiado finas y transparentan.»
De una forma o de otra, muchas de vosotras encontrabais el mismo problema, y ahí ya había que prestarle atención. Desgraciadamente, el papel era lo único que yo no podía elegir.
Me importó más de lo que parecería razonable para una hoja. Porque lo que más cuido de todo esto es justo eso — que desde que el libro sale de aquí hasta que lo tienes abierto delante, coloreando, no haya un solo momento en que sientas que algo se ha hecho con desgana. Envuelvo cada pedido como si se lo estuviera regalando a mi mejor amiga. Reviso cada ilustración hasta que no me queda nada que quitar. Tapa dura, porque quiero que sea una pieza bonita para tu casa.
Cosas que sí pude decidir: que cada ilustración vaya en su propia hoja y el reverso se quede en blanco, para que si algo traspasa no se estropee ningún otro dibujo. Que en cada pedido vaya un protector reutilizable. Eso ya estaba pensado desde el principio.
Y llegabas al papel y el papel no acompañaba.
Lo que no estaba en mi mano
Los libros se imprimían con el servicio de impresión de Amazon. Elegí la opción más premium que ofrecían: tapa dura, el papel más grueso de su catálogo, entre 90 y 100 gramos. Y aun así no era suficiente. Ahí se acababa la lista. No había una opción mejor que yo estuviera ignorando por ahorrar; sencillamente no existía.
Agosto entero buscando papel
Empecé a buscar proveedor. Hablé con varias imprentas, pedí muestras, coloreé sobre papeles que no conocía para ver cómo se portaban con rotulador, con lápiz, con agua. No todos valían: muchos eran igual de finos, y otros estaban revestidos, imposibles de colorear.
Hasta que apareció el que buscaba.
170 gramos
Casi el doble que antes. De 90 a 170.
Y es un cambio que se nota antes de abrirlo: el libro es más grueso, pesa más en la mano, el canto tiene otra presencia. Y al colorear cambia la seguridad con la que apoyas — dejas de estar pendiente de lo que pasa al otro lado.
Te sigo recomendando la lámina protectora, que para eso viene con el libro. Con suficiente tinta, algo puede llegar a marcarse. Pero ya no es el papel el que decide por ti.
Lo demás es exactamente igual. Mismas ilustraciones, mismo orden, mismo libro. Solo cambia el papel sobre el que coloreas.
La nueva edición de Diseña tu Espacio, con el papel nuevo, ya está a la venta. Todos los que salen de aquí lo llevan — no tienes que mirar ninguna etiqueta ni preguntarte cuál te va a tocar.
Rincones de Ensueño va después.
La otra cosa que me pedíais
Esta viene del mismo sitio: preguntas que se repiten. Qué materiales uso. Por dónde empiezo. Cómo haces para que las sombras queden así.
No soy profesora de arte y no voy a fingir que lo soy. Lo que sí puedo enseñarte es cómo lo hago yo y lo que he aprendido en los últimos años, que es lo único que sé de verdad: por dónde empiezo una lámina, qué tengo encima de la mesa, en qué orden trabajo, qué hago cuando me equivoco.
Son siete vídeos cortos. Consejos para empezar a pintar, sin teoría de más.
Está disponible para todas las personas que han comprado el libro — también quien lo compró hace un año — y para las que lo compren a partir de ahora. Sin coste alguno.
Lo que quería decir con todo esto
Para mí tu experiencia es lo más importante, por eso le pongo tanto cariño y empeño a lo que hago. No es una frase bonita ni marketiniana: lo que me cuentas de verdad me ayuda a mejorar y a crear la marca con la que sueño y que te mereces. Que un libro mío llegue a tus manos y sientas que alguien lo pensó entero. No solo los dibujos. El papel, la tapa, el paquete, lo que pasa después de abrirlo.
El camino está hecho, solo hay que recorrerlo.
Y Rincones de Ensueño
Este es el segundo libro de la colección y no quería encargar una tirada nueva hasta estar completamente segura del resultado, así que quedan 3 ejemplares de la edición anterior.
Si para ti, como para mí, que se traspase la tinta es otra forma de crear arte —o sencillamente no te importa y hasta te hace gracia—, que sepas que esos tres incluyen un regalo hasta agotar la edición: la colección The Interior Studio. Cinco espacios que se recorren en 3D antes de colorearlos, cinco láminas exclusivas y su guía de luces y sombras.
Rincones de Ensueño ······ 29,90 €
The Interior Studio ······ 25 € → incluido

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